Mika estaba sorprendida de ver la actitud natural de su fiel compañero. A pesar de su seriedad y responsabilidad laboral, mantenía una fortaleza personal que le convertía en un buen partido, y si lo analizaba descomponiendo totalmente su perfil hasta le parecía un hombre atractivo. Apuesto, inteligente, divertido y con un ritmo y una resistencia en el cuerpo que le asombraba, ¿sería tan activo sexualmente? Ella se escandalizó de lo que había pensado, intentó borrar totalmente la imagen de ese torso descubierto sobre su cuerpo. Por unos instantes pensó si esa reflexión que se había producido sin saber por qué, era el resultado de que podría estar necesitada. Pensó que era fruto de la bebida, sino sería un buen síntoma para acudir al Doctor Tir. Miró afectada su reloj, puesto que llevaban bastante tiempo moviendo el esqueleto. Necesitaba salir un momento al aseo, su vejiga no era capaz de retener más líquido y así aprovecharía también para refrescarse un poco.
- ¡Luca, salgo un momento al baño, te dejo custodiando la pista! –Le susurró al oído, mientras él la cogió de la cintura, provocando la estimulación de todas sus neuronas. Ella no quería apartarse, sintió su cálida mano y le embriagó su dulce aroma. Lo miró a los ojos, descubriendo un brillo especial que no había percibido nunca. No fue capaz de moverse, estaba totalmente hipnotizada.
- De acuerdo, te esperaré en nuestro reservado. Creo que necesito otra copa, esto me ha dejado sediento. –Le comentó percibiendo lo que había sucedido.
- ¡Perfecto y ya me explicarás de donde ha salido esa faceta de bailarín! –Le contestó guiñándole un ojo, mientras se alejaba de él.
Mika se movió entre la espesa niebla que invadía toda la pista, los cañones habían lanzado una nube azul por toda aquella pequeña atmósfera y apenas se podía distinguir nada. Mientras avanzaba lentamente, intentando no colisionar con alguna persona, le volvió ese terrible pensamiento a su debilitada mente. Se sintió un poco mareada, así que intentó acercarse a una columna para estabilizarse, seguramente había sido provocado por la bebida, pero solo había tomado 2 copas, eso no era suficiente para dejarla tan afectada. Se situó detrás de la columna, mirando hacia la pista, para ver si veía a su compañero. Su vista empezó a nublarse, intentó enfocar un instante, pero el resultado fue negativo. Se miró sus manos que empezaban a temblar y empezó a sentir que le faltaba el aire. Se aferró a la columna, pero le pareció que sus cimientos se rompían, desvaneciéndose como lo hacía su alma, hasta que perdió el conocimiento.
El improvisto movimiento de su cuerpo chocando contra un cubículo de un material resistente, la despertó al instante. Intentó movilizar sus extremidades, pero sintió como su cuerpo lo sujetara una bolsa repleta de rocas. Seguía aturdida y pudo deducir que el sentido del discernimiento estaba afectado, así que no intentó nada porque volvió a caer en un profundo sueño.