Traspasaron todo el local hasta situarse en uno de los reservados donde podían tener una auténtica panorámica. Desde su amplia visión observaron que había bastante ambiente esa noche.
- ¿Quién te ha informado sobre este bar de copas? –Le preguntó sorprendida.
- ¿Te gusta verdad? –Le respondió. –Es uno de los locales de actualidad, donde el ambiente es el adecuado.
- ¿Adecuado para qué? –Le preguntó irónica.
- ¡No te hagas la ingenua, pequeña! Adecuado es sinónimo de pasar una noche relajada sin problemas ni agobios. –¿Qué te apetece beber?
- Un mojito por favor.
- Perfecto, te dejo sola un rato, voy a pedir a la barra. ¡Pórtate bien pequeña! –Espetó Luca guiñándole un ojo.
Mika observó como Luca se iba alejando hasta situarse a la barra, mientras él pedía sus bebidas, ella intentaba examinar todo el local desde su crítica perspectiva. Los reservados eran lo suficientemente amplios para poder estar perfectamente acompañada sin tener que escuchar la conversación de los demás. Todavía existían asientos libres en su zona, aun así, se quedó contemplando a una pareja situada a unos escasos metros de ella. Sus copas estaban llenas, por tanto no hacía mucho tiempo que habían llegado. Ellos se recreaban con sus juegos de seducción, intuía qué se habían conocido hace poco tiempo.
- Te veo ensimismada. –Le insinuó Luca, que acababa de llegar.
- ¡Vaya, no te había oído llegar!
- ¿Añoras alguna cosa? –Le preguntó de manera sarcástica.
- No, Luca, pero hacía tiempo que no me había fijado en algunos pequeños detalles.
- ¿Puede ser el juego de la seducción?
- Has acertado listillo. –Le dijo pellizcándole en el brazo.
- ¿Por qué? Es apasionante y divertido.
- Claro, hasta que todo se pierde.
- ¡Qué catastrofista que eres Mika!
- Para nada, sabes que mi opinión no ha cambiado. Todo el encanto se pierde cuando tienes total conocimiento de la otra persona.
- No todo es blanco o negro y lo sabes mi niña.
- En esto sí, te lo aseguro.
- Jajaja, ¡qué graciosa que eres!
- ¿Yo graciosa?
- Un poco, ¡venga, no me dirás que eres la mujer de hierro!
- Todos tenemos nuestras armas Luca.
- Si pones verdaderas barreras en el amor, no conocerás toda su esencia.
- Estás muy seguro.
- Por supuesto.
- A ver, explícate. –Le sugiere absorbiendo un poco de mojito.
- Es muy sencillo Mika. Cuando sientes esa palpitación en tu alma, la de verdad, el cuerpo se transforma totalmente y tu mente la acompaña. Tus necesidades cambian y parece que en tu epicentro solo existe esa persona. Todo el proceso de conocimiento y enamoramiento juega un papel determinado.
- ¡No conocía esa faceta de ti!
- ¡No te hagas la dura!
- Y tú el blando sentimental.
- Para nada pequeña. No me negarás que el primer beso con esa persona no es especial.
- ¿Primer beso?
- Por supuesto. ¿No has sentido nunca como puedes notar su aliento cuando te acercas a sus labios esponjosos? ¿Cómo sientes que su corazón palpita tan rápido como el tuyo?
- ¡Palabrerías!
- ¡Qué poco romántica eres!
- Pragmática, ya lo sabes.
- Sí, ya sé que tú no eres de bombones y rosas, eres de sexo y lujuria.
- A veces vale más la pena.
- Para que todo sea impersonal.
- No Luca, sirve para disfrutar sin hacerte daño.
- Jajaja, ¡me estás sorprendiendo, eres terrible!
- Sabes que en nuestro trabajo no pueden existir historias con nombre.
- En eso te doy la razón, pero tampoco puedes renunciar a los sentimientos.
- Yo no renuncio a sentimientos, pero tenemos que ser consecuentes y sensatos.
- ¡Anda, déjate de sermones y vamos a bailar un poco! ¿Me acompañas damisela?
- ¡Estoy en tus manos! –Le contestó Mika con una gran sonrisa.